La falta de especialista, medicamentos y condiciones básicas ha interrumpido tratamientos; familias acusan que deben cubrir hasta el 90% de los costos, con gastos de hasta 100 mil pesos mensuales.

Por: El Mañana de Reynosa
La protesta de pacientes oncológicos afuera del Hospital Regional Reynosa de Petróleos Mexicanos expuso una crisis que va más allá de la falta de un especialista: evidenció un sistema hospitalario rebasado, con servicios colapsados, tratamientos interrumpidos y costos que hoy recaen en los propios enfermos. La salida del oncólogo Eusebio Perales Rodríguez, presuntamente derivada presuntamente de una queja administrativa, detonó la manifestación de al menos 120 pacientes que hoy enfrentan la enfermedad sin atención garantizada.
¿Qué motivó la protesta de pacientes oncológicos?
En el sitio, familiares y pacientes describieron un panorama de abandono institucional. “No hay ni laboratorios”, resumió Salvador Sánchez Cepeda, quien explicó que, sin servicios básicos, los diagnósticos y seguimientos deben realizarse de forma externa. “Hacemos los estudios por fuera y al final no nos dan ni el medicamento, ni las cirugías, ni nada”, afirmó, al delinear una cadena de fallas que comienza en la infraestructura y termina en la ausencia de tratamiento.
La crisis no se limita al desabasto. También alcanza la operatividad del hospital. “Ahorita no hay cirugías porque no hay aire acondicionado en el quirófano”, denunció, exhibiendo cómo incluso condiciones técnicas básicas impiden la atención médica. En ese contexto, los tiempos clínicos, críticos en enfermedades como el cáncer, quedan sujetos a fallas administrativas y estructurales.
Impacto de la crisis hospitalaria en pacientes de cáncer
El impacto es directo en la vida de los pacientes. Sin atención interna, son enviados a servicios externos que deben pagar de su bolsillo. Los testimonios coinciden en que el gasto alcanza hasta el 90 por ciento del tratamiento total, sin reembolso. “Es un derecho, pero no llega a nuestro bolsillo”, relataron, al señalar retrasos acumulados desde hace meses.
La urgencia quedó sintetizada en una frase que se repitió entre los manifestantes. “El cáncer no nos va a esperar”, advirtió Manuela Sánchez, quien denunció demoras incluso en trámites básicos para la autorización de atención. La burocracia, dijeron, se ha convertido en un obstáculo adicional en medio de una enfermedad que no da tregua.
Testimonios de pacientes sobre costos y atención médica
El costo económico es tan alto como el emocional. “Me tocaba la quimio y no hay. Me la tengo que hacer por fuera porque es mi vida”, expresó María Elena Hernández Alcalá. Detalló que cada sesión puede costar entre 80 y 90 mil pesos, una cifra que obliga a las familias a endeudarse o depender de apoyo de familiares y amigos para continuar el tratamiento.
Tras consultar con familiares de pacientes de cáncer externos, que atienden su padecimiento en un centro oncológico privado de la ciudad, estas cifras coinciden, destinan arriba de 80 mil pesos mensuales por quimioterapia, sin contar una serie de estudios fijos, por lo que esta cantidad podría estar alcanzando los 100 mil pesos en instituciones privadas. Pero más allá del dinero, lo que prevalece es el desgaste psicológico. “Es muy desesperante luchar contra la enfermedad y además batallar con esto”, dijo Hernández Alcalá.
Los pacientes y sus familias demandaron a la dirección del hospital y a Petróleos Mexicanos restablecer de inmediato los servicios, garantizar la atención especializada y dar solución a los gastos que actualmente asumen por cuenta propia, ante la falta de respuesta institucional.
“El cáncer no espera”, reclamaron pacientes durante la protesta por la falta de atención oportuna en el hospital.
Familiares denunciaron que los enfermos están asumiendo altos costos al tener que atenderse en servicios privados.
La falta de atención y tratamientos obligó a pacientes con cáncer a alzar la voz por la interrupción de sus terapias.