Los edificios afectados por el terremoto de 1985 se caracterizan por presentar daño estructural.

Por: El Mañana de Reynosa
En la Ciudad hay alrededor de seis edificios que fueron dañados por el sismo de 1985 y que están pendientes de ser rehabilitados o demolidos.
Inti Muñoz, titular de la Secretaría de Vivienda (Invi), explicó que los inmuebles se caracterizan por presentar daño estructural que impide que sean ocupados.
Sin embargo, uno de ellos, ubicado en San Antonio Abad, tiene un nivel de ocupación mínimo en la planta baja, donde se realizan actividades comerciales de bajo impacto, detalló.
Aseguró que el Gobierno capitalino buscará intervenir todos los edificios afectados desde hace 40 años, mediante acuerdos con los propietarios, compra o expropiación concertada.
Mientras tanto, dijo, la Secretaría de Gestión Integral del Riesgo y Protección Civil y el Instituto para la Seguridad de las Construcciones les aplica un monitoreo permanente.
“Esos edificios (…) serán objeto de una intervención del Gobierno de la Ciudad para que ya sea a través de la conciliación de las acciones necesarias con sus propietarios, para que se ejecuten, que no se han llevado a cabo, incluyendo que haya una posible rehabilitación o una demolición y el desarrollo de un nuevo proyecto“, señaló.
Apuntó que en dos casos, los inmuebles ya habían sido rehabilitados, pero se volvieron a dañar con el sismo de 2017.
Mientras que uno que se ubica en el cruce de Calle Niza y Avenida Insurgentes, en la Colonia Juárez, han analizado tanto su demolición como la rehabilitación.
En caso de decidir lo segundo, sería oneroso porque el inmueble, el cual pertenece a la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado y está catalogado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), tiene una inclinación.
“La media es que tienen un nivel de daño estructural que impiden su ocupación.
“Son edificios que quedaron en una suerte de limbo, no por el Gobierno de la Ciudad, es decir, sino por la responsabilidad directa de sus propietarios”, remarcó.
LOS HUNDIMIENTOS, FACTOR CLAVE
- Los hundimientos diferenciales y el deterioro de materiales constructivos contribuyen a reducir la vida útil de los edificios e incrementar su vulnerabilidad ante sismos, planteó el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM).
- “Los sismos de 1985 y 2017 dejaron varios edificios con diferentes niveles de daño, por lo que varios de ellos ofrecen cierta vulnerabilidad, la cual tienen que ser atendida con trabajos efectivos de rehabilitación”, subrayó.
- Prevenir es más eficiente que reconstruir y para fortalecer la resiliencia urbana, es primordial evaluar la salud estructural de los inmuebles, con medidas de reforzamiento estructural, con tal de proteger vidas y evitar pérdidas económicas, sugirió.