En la calle Nicolás Bravo, entre el bulevar Luis Echeverría y 20 de Noviembre, en plena colonia Chapultepec, hay una infraestructura que hace tiempo dejó de cumplir la función para la que fue construida, pero que todavía forma parte de la vida cotidiana de los vecinos.

Es el cárcamo de bombeo número 8, una antigua estación de aguas residuales que hoy permanece deteriorada, con áreas sin las condiciones adecuadas de seguridad, cavidades expuestas y espacios que, según los residentes, representan un riesgo para quienes viven alrededor.

Documentos oficiales muestran que desde hace años se conocía el deterioro de esta infraestructura y que incluso existía un proyecto para sustituirla. Lo que no quedó resuelto con la sustitución fue qué ocurriría con el inmueble una vez que dejara de operar.

¿Qué se sabe sobre la sustitución del cárcamo?

Una sustitución anunciada desde 2016

El antecedente aparece en el Tercer Informe de Gobierno de Reynosa 2013-2016. El documento identifica expresamente al EBAR número 8, ubicado en la calle Nicolás Bravo, entre el bulevar Luis Echeverría y 20 de Noviembre, ubicación que coincide con el cárcamo señalado actualmente por los vecinos.

El informe gubernamental no sólo reconoce la existencia de la estación. También señala que los cárcamos 2, 7 y 8 presentaban deterioro y ocasionaban problemas. La solución planteada entonces era la construcción de una nueva estación, la EBAR 278, que sustituiría a los tres cárcamos.

La planeación contemplaba que las estaciones antiguas continuaran operando mientras se construía la nueva infraestructura. Después serían abandonadas y, según establecía el propio documento, "podrán recuperarse como espacios públicos según se determine".

Detalles confirmados sobre el proyecto

El proyecto llegó; el problema permaneció

En 2018, la propia COMAPA informó públicamente que la EBAR 278 sustituiría a los cárcamos 2, 7 y 8.

El proyecto también aparece en documentación oficial del Banco de Desarrollo de América del Norte, donde uno de sus componentes contempla el desmantelamiento de las estaciones 2, 7 y 8.

La obra finalmente avanzó. Un informe posterior del programa ambiental México-Estados Unidos establece que el proyecto completo quedó concluido en agosto de 2021 e incluyó precisamente el desmantelamiento de tres estaciones de bombeo.

La nueva infraestructura resolvió la sustitución operativa de aquellas estaciones.

Pero para los habitantes de Chapultepec quedó otra pregunta: ¿qué pasó con el espacio que dejó atrás el cárcamo número 8?

Los residentes describen un inmueble deteriorado, con zonas que permanecen abiertas o sin protección adecuada y espacios que podrían provocar una caída o un accidente, especialmente para menores, adultos mayores y personas con movilidad limitada.

Con el paso del tiempo, el deterioro se ha hecho más evidente.

Ante algunos puntos considerados peligrosos, los propios vecinos han tenido que recurrir a soluciones improvisadas para cubrir o proteger determinadas áreas y reducir la posibilidad de que alguien resulte lesionado.

No se trata únicamente de un problema de infraestructura.

La humedad y las condiciones de abandono también han favorecido, de acuerdo con los habitantes, la presencia de roedores, insectos y otros animales que representan un riesgo sanitario para las viviendas cercanas.

Y mientras el lugar se deteriora, las familias siguen viviendo alrededor.

Abandonó Comapa viejo cárcamo y dejó el riesgo

Reportes sin una solución definitiva

Los residentes aseguran que durante los últimos años han realizado diversos reportes para solicitar la intervención de las autoridades.

Piden algo que parece elemental: que se inspeccione el inmueble, se determine en qué condiciones se encuentra y se defina qué debe hacerse con él.

Si existe una posibilidad de recuperar el espacio, que se rehabilite.

Si ya no tiene utilidad, que sea clausurado, asegurado y acondicionado para evitar que represente un peligro.

Lo que los vecinos cuestionan es que una infraestructura que dejó de operar hace años continúe generando riesgos en medio de una zona habitacional sin que exista una solución definitiva.

El problema ya había sido denunciado

El tema tampoco es nuevo para la opinión pública.

El Mañana documentó los días 6 y 7 de abril de 2026 las condiciones del cárcamo número 8. En esas publicaciones, vecinos señalaron que la instalación llevaba varios años sin funcionar, que permanecía abierta y sin protección y que habían realizado reportes ante las autoridades sin obtener una respuesta.

Meses después, el escenario descrito por los residentes mantiene el mismo fondo: el inmueble continúa siendo un problema pendiente.

La diferencia es que ahora existe además una cronología oficial que permite entender cómo se llegó hasta aquí.

No fue una infraestructura que simplemente desapareció del mapa.

Fue una estación identificada oficialmente como deteriorada, incluida posteriormente en un proyecto de sustitución, contemplada para ser desmantelada y finalmente retirada del sistema de bombeo.

Lo que quedó pendiente fue el destino del espacio.

¿Qué piden los vecinos ahora?

Los documentos oficiales permiten establecer que la sustitución de los cárcamos 2, 7 y 8 formó parte de un proyecto que terminó en 2021.

También permiten establecer que desde antes se reconocían las condiciones problemáticas de esas instalaciones.

Lo que los vecinos reclaman ahora es que, después de concluida la sustitución, la autoridad no deje simplemente atrás el problema físico que quedó en la colonia.

Hoy, los habitantes de Chapultepec no están pidiendo que vuelva a operar el cárcamo.

Están pidiendo que alguien se haga responsable de lo que quedó de él.

Quieren una inspección integral, medidas de seguridad y una definición sobre su destino.

Y la pregunta vuelve a quedar sobre la calle Bravo:

si el proyecto para sustituirlo terminó, ¿cuándo terminará también el abandono del espacio que dejó atrás?