Acariciar, mirar o convivir con un perro o gato puede generar un lazo en el que aumenta la oxitocina, conocida como la hormona del amor, mientras disminuyen los niveles de estrés.

Las mascotas se han convertido en integrantes importantes de las familias, aportando compañía, empatía y bienestar emocional. Además, convivir con ellas puede favorecer la salud cardiovascular y ayudar a reducir la sensación de soledad.

Por eso disfrutemos de nuestras mascotas y aprovechemos el bien que hacen en nuestras vidas. 

Este vínculo también implica responsabilidad y compromiso.