Entre tacones, música y pasos de danza, Leonardo y su compañera buscan reunir fondos para cumplir un sueño que durante años han construido con disciplina y perseverancia: llevar el folclor mexicano hasta Lisboa, Portugal.

En medio del movimiento cotidiano de uno de los corredores comerciales más representativos de Reynosa, un sonido distinto llama la atención de quienes caminan por el lugar. No es el ruido habitual de la ciudad, sino el eco de la música regional que acompaña los pasos de un joven bailarín.

Ataviado con parte de un traje típico mexicano, Leonardo Moreno de Paz, baila frente a los transeúntes mientras una joven sostiene un letrero con un mensaje sencillo, pero cargado de ilusión: "¡Estamos recaudando fondos para ir a nuestro viaje a Portugal!"

Detrás de esa escena hay años de esfuerzo, ensayos, disciplina y una pasión que comenzó hace una década. Hoy, esa dedicación les ha abierto la posibilidad de cruzar nuevamente las fronteras de México para participar en una gira cultural en Lisboa, donde buscarán representar al país a través de la danza.

"El 21 de agosto, primero Dios, tenemos una gira a Lisboa, Portugal, en la cual vamos a ir representando a México con la diferente cultura que tenemos", explicó Leonardo, integrante del Ballet Folclórico Nuevo Santander.

El viaje no ha sido sencillo. Los boletos de avión ya fueron adquiridos, pero todavía necesitan reunir recursos para contar con dinero suficiente ante cualquier emergencia o gasto adicional durante su estancia en Europa.

Por ello, han convertido las calles y espacios públicos en escenarios improvisados. Además de acudir al centro de Reynosa y a la Plaza Principal para realizar boteos, también se trasladan ocasionalmente al Puente Internacional Hidalgo, donde ofrecen presentaciones de danza para solicitar el apoyo de la ciudadanía. A estas actividades se suman rifas y venta de comida, estrategias con las que poco a poco buscan acercarse a la meta.

La respuesta de la gente, reconoce Leonardo, no siempre es la misma. Hay quienes se detienen, observan y apoyan; otros continúan su camino sin prestar atención. Pero eso no los detiene.

"Nosotros venimos a hacer nuestro trabajo, así le llamamos a nuestro trabajo, que es bailar. A la gente que le gusta se recibe muy bien su apoyo, y si no, sus bendiciones más que nada también, es lo que nos dan", expresó.

Para Leonardo, la danza es mucho más que una actividad artística. Durante los últimos diez años se ha convertido en una escuela de vida que le ha permitido desarrollar disciplina y responsabilidad, además de conocer nuevos lugares, personas y culturas.

"Me ha enseñado a ser disciplinado, a ser más responsable con lo que tengo. Me ha traído viajes con muchas experiencias, conocimiento de lo que es la danza, amigos y conocidos muy buenos", relató.

Ahora, su siguiente meta está a miles de kilómetros de Reynosa. Lisboa representa un nuevo escenario, pero también la oportunidad de demostrar que los sueños que parecen lejanos pueden alcanzarse cuando existe constancia.

Su propia historia es el ejemplo. Leonardo reconoce que cuando comenzó a bailar nunca imaginó que algún día tendría la oportunidad de salir de México. Hoy, con 25 años, se prepara para hacerlo nuevamente gracias a una disciplina que inició hace una década.

Por ello, su mensaje para los jóvenes que tienen un sueño y sienten que está demasiado lejos es contundente: "No se rindan, todo es posible. Yo nunca llegué a pensar que saldría de México para la edad que tengo y gracias a lo que hago, que es bailar, ya he salido dos veces de México."

Así, entre música, tacones y pasos de folclor, Leonardo y sus compañeros continúan bailando. No solamente para recaudar dinero, sino para mantener vivo un sueño que comenzó hace años y que ahora los impulsa hacia un nuevo escenario: Portugal, llevando consigo una parte de México.