Expertos y documentación pública muestran que el problema se intensificó cuando las fuertes lluvias de este año se juntaron con un sistema viejo que ya no da más y un Chapala cada vez más contaminado

Este domingo, miles de tapatíos se manifestaron por la mala calidad del agua que llega a los hogares de la capital de Jalisco y su área metropolitana. Aunque esta situación tiene varios años, se ha intensificado los últimos meses, y los ciudadanos, cansados de abrir la llave y encontrar un líquido terroso, turbio y con mal olor, marcharon desde la glorieta de La Minerva a la residencia oficial del gobernador Pablo Lemus, de Movimiento Ciudadano. De acuerdo a expertos consultados por este periódico y una revisión de diversa documentación pública, el agua puerca se debe a una especie de bola de nieve, una acumulación de instalaciones obsoletas con falta de mantenimiento combinadas con unas fuentes cada vez más contaminadas, que lleva cocinándose a fuego lento desde hace años y afecta a más de 600 colonias.

"El problema de calidad de agua lo tenemos desde hace muchos años", dice José Arturo Gleason Espindola, profesor investigador de la Universidad de Guadalajara, que lleva décadas estudiando el sistema hidrosanitario de la zona metropolitana. "Pero lo que se ha venido más fuerte, desde hace como seis meses, es este olor y color, y cada vez en más hogares, en las colonias que dependen del lago de Chapala". En este sistema, un 10% recibe su agua desde la presa Calderón, un 30% de pozos subterráneos y un 60% desde justo ese lago, explica. Desde esta última fuente se llega a la potabilizadora Planta 1 de Miravalle.

Mariana Jovel es liberada tras su detención en la megamarcha, este lunes.Roberto Antillón.

En su recomendación de 2026 sobre este problema, la Comisión Estatal De Derechos Humanos Jalisco documenta que esta planta, construida en 1956 y ampliada en 1978, ha ido recibiendo cada vez más agua contaminada con descargas irregulares y no fue diseñada para procesar ese nivel de contaminación. En total 655 colonias, un 30% del total de la zona metropolitana, reciben su suministro desde esta planta, y en la Comisión llevan recibiendo quejas desde 2019.

"El lago Chapala está contaminado tanto por las descargas propias de los ribereños como por todo lo que llega desde el río Lerma; luego, desde el lago de Chapala va un canal abierto donde se reciben un sinfín de descargas de aguas negras y fraccionamientos, y llega a una potabilizadora de 1956, donde no ha habido una política de rehabilitación, renovación y modernización", confirma Gleason. "Ahora, con las lluvias, el contaminante se difunde más y la planta tiene que trabajar más pero no tiene capacidad".

Manifestantes sostienen carteles al exterior de Casa Jalisco, este domingo.Roberto Antillón.

Esta afirmación la confirma la recomendación, que dice que "la calidad del agua cruda se modifica durante el periodo de lluvias" por "arrastres de piedra, tierra, arcilla fina, y materiales varios" y por "las aguas que transitan por ríos". De la planta salen "seis tubos grandes que son muy antiguos y ya vencieron su vida útil", y que llevan el agua ya supuestamente tratada a 162 tanques de los que tampoco sabemos qué mantenimiento le han dado, así como a la red que va de ahí a los hogares."Hay un cóctel de multifactores que han llevado a la situación actual", sentencia Gleason.

La Auditoría Superior del Estado de Jalisco realizó varios análisis del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado, el organismo encargado de abastecer de agua potable, alcantarillado y saneamiento a la zona metropolitana. Según su investigación, realizada para el año 2023, el organismo solo hace la mitad de los análisis de agua obligados por su reglamento, que fue calificado por la Auditoría como ineficaz. En un 10% de estos muestreos, encontraron parámetros críticos como coliformes totales, coliformes fecales, arsénico y mercurio registraron niveles de incumplimiento en diversos puntos o muestras del sistema.

Enfrentamiento entre policías y manifestantes en Guadalajara.Roberto Antillón.

"El agua que llega a las casas es peor que la que entra como agua cruda en la potabilizadora, no hace falta hacer análisis, se ve a simple vista", asegura Carlos Alberto Hernández, ingeniero civil que trabajó en el Sistema Intermunicipal y tuvo diversos altos cargos en la Comisión Nacional del Agua, "entonces algo pasa en el camino desde que sale de la planta hasta que se entrega en los domicilios".

En total, esta red de distribución tiene una longitud de 8.600 kilómetros, y su mantenimiento es básicamente reactivo. Es decir, se atienden fugas y averías y casi no se hacen trabajos preventivos, debido a la antigüedad, envejecimiento y obsolescencia de las tuberías. Hernández está de acuerdo con la idea de un efecto acumulativo. "Hay mucho de verdad en eso... hay desatención, falta de capacidad de los operadores, falta de mantenimiento... todo ha exacerbado la crisis del agua que vivimos en Guadalajara: la evidencia está ahí".

Basta solamente con abrir la llave.