Hundimientos, huecos en el terreno, acumulación de basura y un evidente deterioro de la infraestructura forman parte del panorama que actualmente presenta la lateral del canal Anzaldúas, a la altura de la zona centro de Reynosa, un corredor utilizado diariamente por decenas de peatones.

Impacto en la comunidad por el deterioro del canal Anzaldúas

A lo largo de este tramo pueden observarse desniveles y cavidades que se han generado en las inmediaciones del cuerpo de agua, algunos de ellos derivados del deterioro del terreno y de la falta de mantenimiento, situación que representa un riesgo para quienes utilizan este espacio para desplazarse.

A esta problemática se suma la ausencia de algunos tramos de la valla ciclónica, dejando espacios abiertos hacia el canal y aumentando la percepción de inseguridad, particularmente para quienes caminan por el sector durante las tardes.

Condiciones de inseguridad en el canal Anzaldúas de Reynosa

El deterioro también es evidente en el mobiliario urbano. Varias bancas presentan falta de mantenimiento, mientras que los cestos destinados para depositar residuos suelen encontrarse saturados, provocando que parte de la basura termine en el suelo alrededor de ellos y genere una imagen de abandono.

El exceso de maleza es otro de los problemas que enfrentan quienes transitan por el lugar. La vegetación crecida favorece la presencia de mosquitos, especialmente durante las horas de la tarde, además de dificultar el paso en algunos puntos.

Problemas de mantenimiento en el mobiliario urbano

Los malos olores provenientes de los depósitos de basura se convierten en otro factor que afecta a quienes recorren esta zona, particularmente cuando los contenedores permanecen llenos durante periodos prolongados.

Aunque el corredor podría representar un espacio de convivencia y recreación para las familias, las condiciones actuales distan de ofrecer un entorno adecuado para caminar, hacer ejercicio o simplemente permanecer en el lugar.