Compartir

El testimonio de “Juan Omar” expone las consecuencias del consumo así como la posibilidad real de recuperación a través del acompañamiento y la constancia

´Tenía miedo de quedar loco´: historia
“Juan Omar”, un hombre que tocó fondo tras años de consumo de alcohol y drogas, y que hoy comparte su testimonio.

 

“Regresé porque empecé a escuchar voces, empecé a sentir que me perseguían y cuando terminó esa crisis de paranoia, fue cuando me dio miedo la perspectiva de quedar loco, nosotros decimos que lo único que nos espera a los adictos y alcohólicos es la muerte, la cárcel o el manicomio, no hay muchas opciones”, dijo “Juan Omar“, un hombre que tocó fondo tras años de consumo de alcohol y drogas, y que hoy comparte su testimonio como parte del mensaje de recuperación.

Juan Omarnombre ficticio porque prefiere el anonimato, recuerda que su primer contacto con el alcohol ocurrió siendo apenas un niño, cuando un vecino le ofreció cerveza.

Sin dimensionar las consecuencias, el consumo se normalizó y se intensificó durante la adolescencia, entre los 14 y 16 años comenzó a beber de manera constante, y desde el inicio identificó que tenía dificultades para controlar su forma de consumir y con el paso del tiempo, el alcohol se combinó con las drogas, agravando su situación personal, familiar y laboral.

A los 19 años acudió por primera vez a un grupo de Alcohólicos Anónimos, aunque en ese momento no aceptó plenamente su problema, tras abandonar el grupo, intentó continuar su vida académica y profesional, pero el consumo volvió a intensificarse al concluir la universidad.

LA CRUDA MORAL

Los episodios de irresponsabilidad, ausencias laborales, accidentes automovilísticos y la llamada cruda moral lo llevaron a una cadena de fracasos económicos y personales.

El alcoholismo, relata, no sólo deterioró su salud física, sino también su estabilidad emocional y su capacidad para sostener relaciones y empleos.

“La cruda moral es muy triste, todo eso te lleva al fracaso económico, moral, físico entonces regresé a Alcohólicos Anónimos, fue difícil todavía porque los 23 años es muy complicado sigues queriendo ser joven, sigues queriendo disfrutar, disfrutar la vida, sigues queriendo salir a los bares a los billares, salir a bailar salir a entonces fue muy difícil ese tiempo”, dijo.

Aunque regresó a Alcohólicos Anónimos a los 23 años, la falta de madurez y el deseo de continuar con una vida social activa lo alejaron nuevamente del proceso de recuperación.

A los 29 años retomó el consumo con la falsa idea de poder controlarlo, pero el desenlace fue rápido y devastador, una sobredosis lo llevó inconsciente a un hospital, donde fue reanimado tras varios minutos sin respirar, pero a pesar de haber estado al borde de la muerte, volvió a consumir días después, sin comprender por qué el miedo no era suficiente para detenerlo.

El verdadero punto de quiebre llegó cuando comenzó a experimentar episodios de paranoiaalucinaciones auditivas y una sensación constante de persecución y fue entonces cuando regresó a Alcohólicos Anónimos, impulsado por el temor real de perder la cordura.

“Estaba vivo porque donde me sucedió eso estaba a la vuelta de un hospital o sea estaba a un kilómetro de un hospital, si hubiera sido un minuto más seguramente no estaría vivo, eso no lo sé, lo que sí sé es que llegué a ese punto y no fue suficiente, a los cinco días volví a consumir y cuando pensé ¿qué está pasando? ¿qué me está pasando? ¿por qué no no tenía miedo?”, expresó.

Desde hace 9 años, se mantiene sobrio y participa activamente en grupos de apoyo, asistiendo de manera diaria a las reuniones.

Hoy, Juan Omar es padre de familia y asegura que la posibilidad de ver crecer a su hijo es uno de los mayores motores de su cambio y afirma que el programa de 12 pasos y el acompañamiento constante han transformado su vida.

“No hay muchas opciones y bueno de venir de ahí, a tener un hijo y verlo crecer es algo es algo que me ha cambiado la vida“, finalizó.

ENFERMEDAD NO DISTINGUE EDAD

  • Su testimonio forma parte del esfuerzo de Alcohólicos Anónimos por visibilizar que el alcoholismo es una enfermedad que no distingue edad, condición social ni nivel educativo, y que la recuperación es posible cuando existe el deseo genuino de cambiar.
  • Encuesta Nacional de Consumo, Drogas, Alcohol y Tabaco 2025 señala que la prevalencia del consumo de cualquier droga alguna vez en la vida en la población mexicana de 12 a 65 años aumentó de 10.3% en 2016 a 14.4% en 2025.
  • De las personas que reportaron haber consumido drogas en el último año en 2025, el 9.9% ha estado en algún tratamiento alguna vez en la vida (hombres, 10.5%, mujeres, 8.4%).
  • La ENCODAT 2025 mostró que 73.7% de la población de 12 a 65 años consumió alcohol alguna vez en la vida.
  • En todos los grupos de edad, la cerveza fue la bebida alcohólica más consumida tanto en 2016 como en 2025, seguida de los destilados.
Compartir