Compartir

Ansiedad y depresión continúan y siguen siendo las principales consultas en Reynosa, con impacto fuerte en adolescentes.

Aumentan secuelas de  pandemia en la ciudad
La ansiedad y la depresión se mantienen como los principales motivos de consulta en Reynosa, con secuelas que persisten tras la pandemia de COVID-19, jóvenes continúan con secuelas.

 

En Reynosa, a más de tres años del punto más crítico de la pandemia por COVID-19, la ansiedad y la depresión se mantienen como los principales motivos de consulta psiquiátrica y no han regresado a niveles previos a la emergencia sanitaria, con secuelas que aún impactan especialmente a adolescentes y familias, advirtió el psiquiatra Amadeo de León Carrillo.

¿Cómo afecta la pandemia a la salud mental en Reynosa?

A nivel mundial, la presión emocional también quedó documentada. La Organización Mundial de la Salud reportó un incremento del 25 por ciento en los casos de ansiedad y depresión durante el primer año de la pandemia, un impacto que también se refleja en la ciudad, donde la demanda de atención no ha disminuido.

 

Lo que más vemos son trastornos de ansiedad en sus distintas formas, como ataques de pánico, ansiedad generalizada o fobias”. Amadeo de León Carrillo, Psiquiatra

 

El especialista explicó que el efecto no fue momentáneo. Se sostuvo por el aislamiento social y el miedo constante a morir en medio de una enfermedad que diariamente cobraba vidas.

“Fue una etapa en la que la gente convivió muy de cerca con la muerte. No solo por los fallecimientos, sino por la forma en que ocurría, pacientes que entraban a un hospital y ya no volvían a ver a sus familias. Al inicio ni siquiera había despedidas, después eran videollamadas, y aun así, cuando fallecían, había retrasos para entregar los cuerpos o las cenizas. Todo eso generó una carga emocional muy fuerte”, detalló.

Ese entorno detonó o agravó trastornos en miles de personas. Quienes ya tenían antecedentes de ansiedad o depresión vieron intensificados sus síntomas, mientras que otros comenzaron a desarrollarlos en medio de la incertidumbre.

Para muchas familias, la pandemia no terminó con el levantamiento de las restricciones.

“El aislamiento obligó a convivir en espacios reducidos durante mucho tiempo. No estábamos acostumbrados a eso. Cambiaron los horarios, las rutinas, el trabajo, la escuela. Todo ocurrió al mismo tiempo, y eso generó tensiones que en muchos casos terminaron en conflictos y aumento de la violencia intrafamiliar“.

Crisis emocional en adolescentes y familias de Reynosa

En medio de ese escenario, la atención en salud mental tuvo que adaptarse. La consulta no se detuvo, pero sí cambió de forma, migrando en gran parte a plataformas digitales.

“Tuvimos incluso más pacientes, tanto en consulta presencial con cuidados como en línea. El problema fue que muchos no pudieron sostener sus tratamientos. Hubo desabasto de medicamentos, falta de recursos y también limitaciones para poder comunicarse”, recordó el especialista en salud mental.

Esto provocó recaídas, sobre todo en pacientes con padecimientos como esquizofreniatrastorno bipolar o depresión mayor.

Uno de los sectores más impactados, y donde las secuelas son más visibles al día de hoy, es el de los adolescentes. Durante la pandemia, muchos pasaron hasta dos o tres años en aislamiento, tomando clases en línea en una etapa clave de su desarrollo, lo que complicó su regreso a la vida presencial.

“Nos empezaron a llegar adolescentes con dificultades para reintegrarse a la escuela, a la convivencia. Y algo que llamó mucho la atención fue el aumento en conductas de autolesión, como cortarse, además de pensamientos o intentos de hacerse daño. Son edades en las que hay cambios físicos, hormonales y emocionales, y el aislamiento vino a complicar todo eso”.

Aunque el acceso a internet permitió mantener cierta comunicación, no logró sustituir el contacto directo, lo que dejó vacíos en habilidades sociales que aún hoy siguen manifestándose.

Consultas psiquiátricas se adaptan a la nueva normalidad

Crisis emocional

Principales padecimientos

Ansiedad (pánico, fobias)

Depresión (distimia y cuadros crónicos)

Sectores más afectados

Adolescentes

Familias con conflictos post-aislamiento

Factores detonantes

Aislamiento prolongado

Miedo a la muerte

Pérdidas familiares

Cambios en rutinas

Cambios en atención

Consultas migraron a modalidad en línea

Problemas de acceso y continuidad de tratamientos

TRASTORNOS DE ANSIEDAD

En la actualidad, los cuadros más frecuentes siguen siendo ansiedad y depresión.

“Lo que más vemos son trastornos de ansiedad en sus distintas formas, como ataques de pánico, ansiedad generalizada o fobias. Y en depresión, muchos casos de distimia, que son cuadros crónicos, no tan intensos, pero que duran mucho tiempo”.

De León Carrillo, dijo que detrás de estos padecimientos hay una combinación de factores que rebasan a la persona, desde aspectos hereditarios hasta problemas económicos, laborales, familiares o sentimentales.

A este panorama se suma un entorno social que continúa generando presión emocional. La inseguridad, advirtió el psiquiatra Amadeo de León, sigue impactando de manera constante en la salud mental de la población, en una ciudad donde la crisis sanitaria dejó una huella que aún no desaparece.

 

Compartir