La posible apertura de un acceso para vehículos pesados mantiene en alerta a familias de la colonia Arcoíris, donde habitantes de la Privada Agroindustrias advierten que la modificación de la barda que delimita el sector podría comprometer la seguridad de los residentes y alterar la tranquilidad de una zona habitacional con alrededor de 30 años de antigüedad.
El temor de los vecinos surgió al detectar trabajos en uno de los extremos de la barda, donde se construye lo que aparentemente sería un nuevo punto de entrada y salida. De acuerdo con los residentes, por este lugar podrían circular camiones, pipas, retroexcavadoras y otras unidades de grandes dimensiones.
Preocupaciones sobre la seguridad y el tráfico
La principal preocupación es que vehículos ajenos a la zona comiencen a utilizar calles estrechas en las que diariamente caminan niños, adultos mayores y familias que habitan el sector. Los residentes consideran que el incremento de unidades de carga elevaría el riesgo de accidentes y dificultaría la circulación, además de generar complicaciones en caso de que alguna ambulancia, unidad de Bomberos o vehículo de emergencia necesitara ingresar al lugar.
La barda, explican, ha permanecido durante décadas como una separación física entre la privada y el exterior, por lo que su posible retiro representa para los habitantes un cambio directo en las condiciones de seguridad bajo las cuales adquirieron sus viviendas.
Impacto en la comunidad y solicitud de inspección
A la preocupación por el tránsito vehicular se suma el temor de que la apertura del acceso facilite el ingreso de personas y vehículos que no forman parte de la comunidad, situación que, consideran, podría dificultar el control y vigilancia de las calles. Los vecinos también señalaron que durante las lluvias la estructura ha cumplido una función importante para el sector, por lo que cualquier modificación debería ser evaluada para evitar que se generen nuevos problemas de acumulación de agua o afectaciones a las viviendas.
Hasta ahora, los residentes aseguran que desconocen oficialmente quién autorizó los trabajos y cuál será el destino del acceso que se pretende habilitar. Ante la falta de información, solicitaron que las autoridades correspondientes realicen una inspección en el lugar y determinen si las obras cumplen con los permisos y disposiciones aplicables.
También pidieron que se revise la documentación de las propiedades y de las vialidades, debido a que los habitantes aseguran que desde la adquisición de sus viviendas el sector fue considerado como una privada.
Más allá de la disputa por la barda, los residentes buscan que cualquier modificación tome en cuenta las condiciones de una zona habitacional consolidada y, principalmente, que no se genere un escenario que exponga a las familias a mayor circulación vehicular o a riesgos innecesarios.
Los habitantes señalaron que permanecerán atentos a los trabajos y demandaron que antes de modificar los accesos se les informe qué proyecto se pretende desarrollar, qué tipo de vehículos ingresarían y qué medidas se implementarían para garantizar la seguridad de quienes viven en la zona.