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La maestra Norma Valenzuela señala que la enseñanza musical es esencial en la formación de los estudiantes, pero ya no se imparte en las escuelas públicas

La música cambia la vida de jóvenes
Maestra Norma Valenzuela.

Por: El Mañana de Reynosa

La música cambia vidas y rescata a los jóvenes de las garras del enemigo, por lo que la educación musical es determinante, es un camino muy accesible para sacar lo mejor de cada persona y aspirar a crear mejores entornos.

En el marco del Mes de la Música en las Escuelas, El Mañana de Reynosa realizó el programa Conversando Con, teniendo como invitada a la maestra Norma Valenzuela, coordinadora de música.

En su caso ¿cómo nació el amor por la música?

“Mi padre, el maestro Elías Valenzuela fue músico, él fue saxofonista, además, nació en Zacatecas y después participó en muchas orquestas en Zacatecas, en la comarca lagunera en Torreón; él llegó a tocar con Agustín Lara. Emigra acá a Reynosa en la época de éxito de un gran turismo musical que había aquí, como mi padre nos enseñó música, él me enseñó a tocar, me llevó a un primer ensayo de estudiantina, que necesitaba que alguien tocara el pandero; me llevó a los cinco años, a partir de ahí toqué el pandero durante mucho tiempo, luego él me enseñó a tocar mandolina, flauta dulce, flauta transversal, guitarra, luego hice mi diplomado para Maestro de Educación musical en el Instituto Nacional de Bellas Artes en México”.

Una gran trayectoria  ¿cuántos años en la música?

“Después brinqué de la música al teatro y a la danza; el teatro lo tuve que hacer en la secundaria cuando fue el cambio de programas escolares que se enseñaba música, y luego también participó en la banda de Reynosa; él fundó la banda municipal de música de Reynosa en los 80s, y bueno, yo tocaba ahí la flauta transversal y el piccolo. La banda la sostuvo mi padre por más de 20 años, luego él se jubila y yo entro en la secundaria ´Múgica´ y a partir de ahí empiezo a integrar conjuntos instrumentales, pero la música fue por mi padre, por medio de casa, por el entorno de casa”.

¿Toda la familia prácticamente es música?

“Todos mis hermanos tocaron un instrumento, no se han dedicado a nivel profesional, pero sí a través del magisterio, a través de la enseñanza, de la música, la mayoría de ellos han sido o son maestros de música“.

Comentaba que era maestra y un programa en específico de apoyo a las escuelas en materia de música. Anteriormente eso se hacía, los estudiantes a nivel de secundaria recuerdo yo que nos daban música, ahora ya, al parecer, no se tiene este programa en las escuelas.

“He escuchado de personas cercanas que no se tiene en las escuelas ya como se tenía hace tiempo; el maestro de Educación musical, que era Educación Artística y en algunas escuelas se enseñaba Artes plásticas, danza, teatro, pero principalmente era música; no sé si recuerdes que había los concursos de música, mi padre fue maestro, a él le tocó ir a la Ciudad de México a unas competencias que se hacían de grupos instrumentales. Èl llevó tres años consecutivos a nivel estatal y regional su agrupación a tocar en la sala Manuel M. Ponce del Instituto Nacional de Bellas Artes”.

Y agregó: “Luego cambió el sistema y se enseñó teatro y se enseñó artes plásticas, pero en la actualidad creo que no se tiene ya de manera cómo era el maestro de música y de artes, creo que no lo tienen ahorita, la verdad es una lástima, porque la educación tanto en la educación elemental, como en la primaria, como en la secundaria, sabemos que es determinante la educación musical“.

Muchas veces hablamos de que, pues es importante que los jóvenes no se vayan por otro lado, pero hay que sembrar la semillita desde que están chiquitos, no para que pueda gustarle la música, de poder tocar un instrumento.

“Claro, en mi experiencia constatar que la música y las artes como opciones ocupacionales y de rescate, realmente son actividades de rescate de las zonas vulnerables de alta violencia, por ejemplo, aquí en las zonas que rodean a la escuela secundaria ´Mújica´, tenemos el caso de muchos chicos que la música representó para ellos una opción, al grado que cambiaron sus vidas; ahorita chicos que estaban a veces ahí en las esquinas haciendo nada, ahorita uno de ellos es maestro de clarinete en una escuela comunitaria en el estado de Nuevo León; otro de ellos dirige la banda sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, son egresados de la secundaria ´Múgica´ y son exalumnos de la Banda Sinfónica Juvenil de Reynosa, que por cierto, está cumpliendo 15 años”.

La maestra invitó a los ciudadanos a que acudan el próximo sábado 16 de marzo, a las 6:00 de la tarde, en el teatro principal del Parque Cultural Reynosa para celebrar los 15 años de la fundación de la Banda Sinfónica Juvenil de Reynosa.

“Se está invitando, han venido algunos exalumnos, algunos chicos que ya están en el ámbito profesional musical, en orquestas, y se han dado cita para venir y compartir con los que son ahorita integrantes de la banda, que ahora dirige Enrique Martínez Ruiz, maestro y flautista que está estudiando en el Conservatorio de las Rosas de Morelia“.

Prácticamente, la secundaria “Mujica” es el semillero de músicos aquí en Reynosa.

“Ahora ellos están tomando la estafeta de encabezar el movimiento musical entre los jóvenes, a partir de ahí también tenemos otras agrupaciones que están luchando por esto; hay diferentes bandas en la ciudad, diferentes agrupaciones musicales apoyadas por diferentes instancias, unas autogestivas, otras por instituciones que están luchando por ofrecer a los jóvenes de Reynosa esta oportunidad de acercarse a la música, y si ya no para ser músicos, porque entendemos que no todos van a ser músicos, pues sí para ayudarlos en su formación y en su crecimiento como seres humanos, porque sabemos que la música, como el arte, nos hace mejores seres humanos”.

Actualmente, la maestra ofrece clases gratuitas en la parroquia San Martín de Porres, en la colonia Benito Juárez, donde atiende a 56 niños.

“¿Qué mensaje les puede dar a los jóvenes, a los niños que van a ser el futuro de esta ciudad?

“La música y las artes son un camino muy, muy accesible para sacar lo mejor de nosotros, para expresarnos, para realizarnos y para comunicarnos, que eso es muy importante, comunicarnos entre nosotros y aspirar a crear mejores entornos.

Mi padre decía que nadie se asemeja más a los ojos de Dios que el bello arte de la música y el arte; cuando se vuelve una actividad espiritual nos salva, como Dios nos salvó, y es una forma de expresión que muchas veces nos podemos expresar en todo el mundo; es un medio de catarsis, un medio catártico totalmente, donde a través de él liberamos todo y podemos, además de expresarnos, ser libres y felices”, finalizó.

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