Vendedores que pagaron para participar en el Frontera Fest, en Harlingen, Texas, aseguran que continúan a la espera de recuperar su dinero, luego de que el organizador, Louie Guillen, cancelara el festival de tres días apenas un día antes de su inicio.
Entre los afectados se encuentran Erika Gonzalez, propietaria de RGV Tooth Co., quien pagó 450 dólares; Jimena Lozano, de The Goat Michelada Mix, con una cuota de 500 dólares, y Margarita Casanova, propietaria de La Sirenita Pink Pot Boil, de Weslaco, quien entregó más de mil 200 dólares.
Los pagos documentados hasta ahora superan los 2 mil 150 dólares.
¿Qué declararon los afectados?
Guillen aseguró que ha comenzado a devolver el dinero a los vendedores "poco a poco", aunque, según los afectados, el acuerdo de participación incluía una cláusula de no reembolso.
El Better Business Bureau (BBB) recomendó a los vendedores afectados que pueden presentar un reporte ante la Policía.
Consecuencias de la cancelación del festival
El problema se extiende más allá de las cuotas pagadas, ya que algunos comerciantes también gastaron recursos propios en mercancía, insumos y preparativos para un festival que finalmente nunca abrió sus puertas.